DEFINICIÓN MOTIVACIÓN
Tres hombres están trabajando en la construcción de un edificio. Alguien
que es un observador externo se dirige a ellos y les pregunta '¿qué están
ustedes haciendo?'
El primero, casi sin inmutarse, le
responde: 'Aquí estoy poniendo ladrillos'
El segundo, levantando la cabeza y
dejando a un lado por un momento su actividad, le comenta: 'Estamos
construyendo un muro'
El tercero, orgulloso de su trabajo, afirma: 'Construimos la iglesia de mi pueblo'
El tercero, orgulloso de su trabajo, afirma: 'Construimos la iglesia de mi pueblo'
¿Qué podemos comentar de
la historia? Lo importante no es sólo
responder a una actividad, sino la implicación con la que se pueda llevar a
cabo. He aquí donde entra en juego la motivación, ya que la incorporación y
la posterior retención de las personas en las organizaciones dependerá de
muchos “intangibles” que van más allá de lo que puede ser utilizado en una
relación profesional normal: sueldo, promoción, etc.
EL término motivación
procede del vocablo latino MOTUS y tenía que ver con aquello que movilizaba al
sujeto para ejecutar una actividad. En el lenguaje popular, una persona está
motivada cuando emprende algo con ilusión, superando el esfuerzo que deba
realizar para obtenerlo. Así, podemos definir la motivación como el proceso
psicológico por el cual alguien se plantea un objetivo, emplea los medios
adecuados y mantiene la conducta con el fin de conseguir dicha meta.
Tradicionalmente, esa
disposición se suele asociar a factores internos, frente a todo aquello que
"tira" o empuja al sujeto desde fuera. Así, se distingue entre:
· Motivo. Variable que desde el interior del
organismo nos impulsa a la acción.
· Incentivo. Factor externo que provoca la
realización de un comportamiento.
Ambos conceptos
presuponen planteamientos diferentes en la explicación de la motivación.
Podemos destacar tres enfoques:
1. Modelo de satisfacción de necesidades. Se insistirá en los
elementos internos como los motores de la acción: los instintos, los impulsos o
las necesidades.
2. Modelo del incentivo. Se centrará en las
variables externas: los incentivos o las recompensas.
3. Modelos Cognitivos. Se pondrá el énfasis en el proceso
cognitivo que realiza el individuo para tomar la decisión: la comparación, las
expectativas o los objetivos.
Diversos autores han
intentado realizar una tipología de cuáles serían las necesidades que
posibilitarían la movilización de una persona. Describimos algunas propuestas:
Según A. Maslow. Las necesidades básicas se ordenarían según una jerarquía. De tal
manera que unas serían más prioritarias que otras, y sólo cuando estuvieran
cubiertas las inferiores se podría ir ascendiendo. Maslow (1954) destacaba las
siguientes:
· Necesidades fisiológicas. Están en la base
de la pirámide y son las que tienen más fuerza. Los seres humanos necesitan
satisfacer unos mínimos vitales para poder funcionar. Una persona que careciera
de alimento, seguridad, amor y estima, probablemente, sentiría con más fuerza
el hambre física antes que cualquier otra necesidad.
· Necesidades de seguridad. En general, todos
tenemos tendencia a la estabilidad, a organizar y estructurar nuestro entorno.
No es fácil vivir permanentemente a “la intemperie” y de ahí que busquemos
mínimos que nos den seguridad.
· Necesidades de amor, sociales. Una vez cubiertas
las necesidades anteriores, surgirán las de afecto, sentido de pertenencia,
etc. Somos “animales sociales” y necesitamos relacionarnos con los demás para
poder desarrollarnos como personas. Por ejemplo, cualquiera que participa en
una organización, junto al cumplimiento de una serie de objetivos, también
pretenderá relacionarse con otros que comparten esos mismos ideales. El formar
parte de una determinada organización sirve como elemento de referencia y
comparación social.
· Necesidades de estima. Todas las personas
tienen necesidad de una buena valoración de sí mismos, de respeto o de
autoestima, que implica también la estima de otros. Sólo se activará esta
necesidad si lo más básico está relativamente cubierto. Por ejemplo, ¿por qué
existe en el Primer Mundo una preocupación, a veces distorsionada, sobre la
autoestima? Si millones de personas tienen como único objetivo conseguir algún
alimento, ¿se plantearán problemas de auto-imagen o realización personal?
· Necesidades de autorrealización. El proceso de
maduración humana se enriquece durante toda la vida. Siempre podemos
desarrollar nuevas posibilidades. Esta necesidad se caracterizaría por mantener
viva la tendencia para hacer realidad
ese deseo de llegar a ser cada vez más persona. La forma específica que tomarán
estas necesidades diferirá de un sujeto a otro. Unos pueden realizarse
plenamente siendo un buen padre o madre, otros colaborando en proyectos
solidarios o en su faceta profesional.
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